Cada vez más diferentes equipos de investigación van descubriendo que la ingesta de aceite de oliva contribuye a estimular la salud de los huesos y, especialmente, durante el envejecimiento del esqueleto. Y, por ello, su consumo es muy recomendado para las mujeres después de la menopausia cuando los huesos pierden progresivamente calidad y cantidad, lo que conlleva riesgo de fracturas óseas, fundamentalmente de cadera, columna y muñeca.