De forma similar a los vinos, los aceites de oliva también se pueden distinguir en varietales diferentes. Argentina se caracteriza por uno muy particular: el Arauco. La variedad arauco tiene una complejidad de aromas y sabores, amargo y picante, con robustez, que como monovarietal es una variedad muy interesante y diferencial porque en otros países no existe.
Los frutos, de gran tamaño y forma ovoide alargada que terminan en punta, tienen una alta relación pulpa-hueso y excelente sabor, textura, color y aroma, y antes era utilizada principalmente para conserva. En posts anteriores, te contamos que en Aimogasta, en el noroeste de La Rioja, hay un olivo de la variedad arauco que es el padre de nuestra olivicultura, ¡tiene casi 500 años y todavía produce!