Olivos en la puerta de casa

22
Jun

Además de ser símbolo de paz, sabiduría y progreso en los primitivos pueblos mediterráneos, el olivo también se está convirtiendo en objeto de distinción para quienes poseen uno en la puerta de sus casas. Sabemos que en la actualidad, a través de su fruto y principalmente de su aceite, representa  una gran industria, pero en términos más hogareños se ha convertido en motivo de decoración de patios y jardines.

 

Tener uno en casa no es tarea sencilla, pero tampoco algo tan complicado. Antes de plantar un olivo lo primero que “debemos tener en cuenta son los factores que afectan su producción como la luz y el agua, por lo cual al lugar elegido no le deben faltar estas condiciones”, explica el ingeniero agrónomo Rodolfo Celayes, del Área de Extensión Rural INTA.

 

El precio de la planta es quizá uno de los aspectos más influyentes en la compra. Para llevarte una planta joven a tu casa y luego trasplantarla deberás desembolsar unos diez pesos aproximadamente. “Los precios oscilan entre los ocho o nueve pesos para minoristas”, cuenta Carlos Corvalán, asesor de un vivero de Mendoza.

 

Si bien existe una infinidad de variedades de olivos en todo el planeta (alrededor de unas 500 en España y unas 650 en Italia), en nuestro país se desarrollan unos 20 o 30 tipos. El ingeniero Celayes agrega que podemos “colocar variedades de mesa o doble propósito como Arauco (variedad emblemática argentina), aloreña o picual”.

 

“Las plantas que se producen en los viveros vienen en macetas de tres litros. Y se pueden trasplantar en primavera, verano y otoño”, explica Corvalán. Por su parte, Celayes, agrega que “la mejor época de plantación es desde el mes de octubre en adelante, ya que estamos saliendo del período de heladas”.

 

Los olivos que se consiguen en los viveros miden alrededor de un metro de altura, y comienzan a producir aceitunas entre el tercer a quinto año. “Estando en buenas condiciones, al término de cuatro años, de una sola planta se pueden cosechar unos veinte kilos. Esto resulta interesante, como aceituna de mesa, para el consumo propio”, detalla Celayes. Y con una mayor cantidad de árboles (más de diez), según Corvalán se “puede tener un beneficio extra, porque la gente puede llevar su cosecha a una productora y canjearla por aceite, para vender o como consumo personal”.

 

Pero antes de hacer cuentas o pensar en preparar aceitunas para acompañar con algún asado o picada, tené en cuenta que para el trasplante del olivar, además de las condiciones citadas, el olivo se debe colocar en una zona donde no compita con otros árboles-arbustos y en lo posible alejado de paredes, ya que crecerá en pocos años, adquiriendo un gran volumen foliar.

 

Lo primero que hay que hacer es remover el terreno elegido, para que las raíces lo encuentren esponjoso. Luego, hay que hacer un pozo de unos 40 cm. de diámetro por 45 cm. de profundidad al que agregaremos en el fondo humus de lombriz o estiércol de gallina fermentado (aproximadamente unos 500 gr).

 

Después, hay que romper con algún objeto cortante la maceta plástica y con mucho cuidado introducirla en el pozo tratando de que quede pegada a una de las paredes y dejándola unos 5 cm por debajo del nivel de la boca del pozo ya que al rellenar y mojar la tierra la misma bajará y podrían quedar al descubierto las raíces.

 

Si te gusta la jardinería, hacé el intento de plantar tu propio olivo y ¡contanos cómo te fue!

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