Mitos sobre el aceite de oliva

24
Feb

Una de las premisas del marketing es que el cliente siempre tiene la razón. Sin embargo, existen algunos casos muy puntuales en que a las empresas les cuesta introducir mejoras en sus productos por las resistencias de sus consumidores.

Algunos de esos casos son los envases y el aroma del aceite de oliva.

El envase

Según los expertos, la manera más eficiente de conservar la calidad de un aceite de oliva es mantenerlo en la oscuridad porque el contacto con la luz hace que el producto envejezca en forma prematura y vaya perdiendo algunas de sus propiedades. Por esta razón, el mejor envase para asegurar la calidad son las latas o las botellas de color oscuro. Sin embargo, muchas marcas de aceite extra virgen (el de mejor calidad) se comercializan en envases transparentes.

Esto se debe a que la gente quiere ver el color del producto que está llevando y, por lo tanto, las botellas transparentes terminan teniendo más salida que las oscuras. “A diferencia de lo que sucede con el vino, el color no es un atributo decisivo en la calidad de un aceite de oliva, pero al cliente argentino por lo general le gusta ver lo que está comprando y por eso cuesta instalar el consumo de botellas oscuras”, manifiestan empresarios de la industria del olivo.

Defectos en el aroma

Otra percepción equivocada del consumidor argentino con respecto al aceite de oliva es que el producto, para ser bueno, tiene que tener un aroma muy marcado a aceitunas.

Sin embargo, las empresas del rubro sostienen que el olor penetrante a aceituna en la mayoría de los casos revela el uso de lo que en la industria conocen como un aceite “zapatero”, elaborado a partir de los desechos del extra virgen y mezclado con bencinas industriales y otros aceites menos nobles.

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