Francia: un mercado exigente

19
May

El consumo de aceite de oliva en Francia se ha tornado cosa seria. El mercado se ha vuelto exigente y ello no es una mala noticia, sino todo lo contrario: obliga a establecer y cuidar estándares de producción y envasado que mejoran la impronta general y, en consecuencia, se consigue complacer a los consumidores más exigentes de todo el mundo.

La sola entrada al país exige que los productos sean cuidadosamente elaborados y acrediten el cumplimiento de normas en toda la cadena productiva. Los distribuidores de dicho país influyen también en ciertas condiciones de la presentación y envasado del aceite.

Puede decirse que el mercado francés es acotado (sólo consumen aceite de oliva extra virgen porque lo usan para aliño de ensaladas) y relativamente pequeño, pero requiere intenso cuidado en todos los aspectos, particularmente en la información que se documenta en la etiqueta.

Además, los franceses sólo aceptan envases de vidrio y cristal y tampoco puede ser cualquier envase: se cuida diseño, color (para conservar aún más los atributos) y contenido.

Las principales marcas de todo el mundo se preocupan formalmente por ser las elegidas y favoritas del gran consumidor francés, porque lo que eligen es sinónimo de excelencia y calidad.

Es curioso, según relatan, el modo de compra de los franceses: primero miran la etiqueta, prestando atención a los detalles y sólo si les ha satisfecho lo que leen y ven, recién allí miran el precio.

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